Normalidad...

Hace unos días me llamó mi hija para contarme que estaba preocupada porque su pareja había estado en contacto con una persona que había estado en contacto con dos personas COVID positivo.

El ha estado en situaciones de estrés intenso y ella también... después de conversar yo salí a ver a mi mamá y llevarle algo de alimentos frescos: con mascarilla, guantes y cuanta parafernalia protectora hay...

y en el camino solo pensaba: ¿habrá estado con mascarilla? ¿habrá ido con guantes y gafas? ¿se las habrá sacado en algún momento? (porque cuando yo voy a ver a mi madre lo único que quiero es sacarme mascarilla y guantes y abrazarla porque siento su desvalidez)

Quiero imaginar el día en que podamos salir sin mascarillas, creo que mi nariz y mi boca no sabrán que hacer: tomar aire a bocanadas! oler todo, plantas, comidas! incluso a que huelen mis vecinas si quieren abrazarme; el olor a vejez de mi madre, sentir su pelo en mi cara. Sentir la calidez del cuello de mi hija y mi hijo! Abrazar al Flaco sin miedo. Tomarme un helado de chocolate sin mascarilla.

Respirar con los pulmones al 100... por todos los que no estarán.

Es lo que me gustaría pero no es lo que creo que pase. Andaremos quizás temerosos, con miedo al otro que puede ser un vector de segunda ola...

Cómo aprender en este tiempo a compartir con otros sentidos: con la vista. Si los ojos son el espejo del alma... mirémonos, hablemos con ellos... intentemoslo. intentemos darnos la mano, aunque sea por zoom. Inventemos abrazos, caricias, saludos...

Pero mientras, sueño encontrar cafés escondidos, buscar gelaterías para comerme el cono gigante de helado de chocolate amargo, ver pasar la gente, oír retazos de historias y volver a ser parte de un mundo que sueño mas amable!

Comentarios

Entradas populares