Danzando en círculos...
Hace un tiempo conocí, a través de una coalición por el clima, las danzas circulares.
El solo pronunciarlo lo hace místico. Supe de lugares, me llegaban invitaciones pero nunca podía llegar por lo lejos o la hora.
Es extraño que precisamente ahora, en cuarentena y con toque de queda, pueda salir a danzar. Todos los días a las 18.00 hacemos danzas circulares. Temprano me llega la música y las instrucciones para poder seguir los pasos... el patio se ha convertido mi centro, a veces es el antejardín.
En un taller -al que probablemente no habría podido ir sin pandemia- cuatro focalizadoras presentaron su experiencia desde sus cuerpos danzantes...
En realidad me quedé pegada con un comentario que hizo saltar a la antropóloga que me queda... una focalizadora expresó muy poéticamente la circularidad de la vida, de nuestros cuerpos. La experiencia corporal de la circularidad, lo que nos evoca a hombres y mujeres.
Mi clic fue cuando una de las mujeres (no de las expositoras) expresó la circularidad en términos de femineidad y de que las mujeres teníamos una experiencia del círculo ancestral desde que "nos quedábamos en las cavernas mientras los hombres cazaban... y ahí me quedé pegada. No intervine porque la idea no era meterse en discusiones pero igual quedé incómoda por el estereotipo patriarcal del cuento.
En realidad, no se si Marshall Sahlins ha sido desmentido pero... las mujeres no nos quedábamos sentadas en las cavernas esperando que los machos volvieran con un muslo de mastodonte. Eramos las que salíamos a recolectar frutos, semillas y raíces que proporcionaran las proteínas suficientes para sostener la vida. La carne serían algunos animalejos pequeños... fácilmente agarrables por mujeres. Según Sahlins el trabajo recolector era la base de la alimentación.
Si se me ocurre que las mujeres trabajábamos en círculos (como eran los movimientos de los grupos familiares por lo demás), en círculos para abarcar mejor el terreno y -quizás- dejando lo mejor al centro para poder cuidarlo entre todas... los niños y niñas...
La circularidad era movimiento... quizás cantando para animarse, saber donde estaban las demás, acompañar a los niños...
El círculo va más allá de nuestros cuerpos, nuestros círculos, y abarca todo el territorio y más allá. En un mundo armónico podemos ver la figura perfecta de la circularidad -o espiralidad- del cosmos. El círculo y la danza nos abren al cosmos, no nos cierran en una caverna.
El solo pronunciarlo lo hace místico. Supe de lugares, me llegaban invitaciones pero nunca podía llegar por lo lejos o la hora.
Es extraño que precisamente ahora, en cuarentena y con toque de queda, pueda salir a danzar. Todos los días a las 18.00 hacemos danzas circulares. Temprano me llega la música y las instrucciones para poder seguir los pasos... el patio se ha convertido mi centro, a veces es el antejardín.
En un taller -al que probablemente no habría podido ir sin pandemia- cuatro focalizadoras presentaron su experiencia desde sus cuerpos danzantes...
En realidad me quedé pegada con un comentario que hizo saltar a la antropóloga que me queda... una focalizadora expresó muy poéticamente la circularidad de la vida, de nuestros cuerpos. La experiencia corporal de la circularidad, lo que nos evoca a hombres y mujeres.
Mi clic fue cuando una de las mujeres (no de las expositoras) expresó la circularidad en términos de femineidad y de que las mujeres teníamos una experiencia del círculo ancestral desde que "nos quedábamos en las cavernas mientras los hombres cazaban... y ahí me quedé pegada. No intervine porque la idea no era meterse en discusiones pero igual quedé incómoda por el estereotipo patriarcal del cuento.
En realidad, no se si Marshall Sahlins ha sido desmentido pero... las mujeres no nos quedábamos sentadas en las cavernas esperando que los machos volvieran con un muslo de mastodonte. Eramos las que salíamos a recolectar frutos, semillas y raíces que proporcionaran las proteínas suficientes para sostener la vida. La carne serían algunos animalejos pequeños... fácilmente agarrables por mujeres. Según Sahlins el trabajo recolector era la base de la alimentación.
Si se me ocurre que las mujeres trabajábamos en círculos (como eran los movimientos de los grupos familiares por lo demás), en círculos para abarcar mejor el terreno y -quizás- dejando lo mejor al centro para poder cuidarlo entre todas... los niños y niñas...
La circularidad era movimiento... quizás cantando para animarse, saber donde estaban las demás, acompañar a los niños...
El círculo va más allá de nuestros cuerpos, nuestros círculos, y abarca todo el territorio y más allá. En un mundo armónico podemos ver la figura perfecta de la circularidad -o espiralidad- del cosmos. El círculo y la danza nos abren al cosmos, no nos cierran en una caverna.



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