Gomitas para Gabriel…
En 2010, en medio de las preocupaciones por el post 27F, una amiga querida -colega de la acción social de Concepción- me contaba que estaba muy preocupada porque el desgaste era grande… entre su trabajo con su equipo -muy exigido- y su familia, pese a toda la comprensión y apañe.
Una de las cosas que me comentó es que ella siempre le llevaba a su hijo pequeño gomitas ¡porque le encantaban! Y no podía encontrar!!!
Desde esa conversa, en mi mochila, en cada salida a terreno, incorporaba algunos paquetes de gomitas para Gabriel.
Hoy en la mañana me encontré con la noticia de su partida y, aparte de no poder creerlo, se me han cruzado por el corazón tantos momentos compartidos, tanta conversa desde nuestro ser mujeres, trabajadoras de la acción social, madres y esposas… mujeres creyentes desde identidades distintas pero con un amor común. Tanta complejidad y riqueza juntas…
Momentos compartidos de los que nos reímos mucho, cuando se perdió su maleta en un viaje a Brasil y tuvimos que conseguir ropa entre todas las colegas de América! Y pese a la pérdida de maletas hicimos un show en la más “pastoral juvenil” mientras nuestros compañeros nos miraban con caras un poco abochornados!!! Pero arrasamos con “3 cosas tiene el amor” y muertas de la risa…
Fue una de las primeras mujeres en asumir como “delegada episcopal”, es decir como una alta autoridad eclesial en su área de trabajo: lo social. Pero no cambió su modo de ser ni su dedicación al trabajo ni a sus compromisos.
Sabiendo que se había enfermado, se puso en las manos de los médicos y de Dios con una serenidad que me impactó.
Hoy la noticia de su partida me sorprendió y me golpeó porque nunca le dije que la admiraba por su serenidad para vivir la vida, en lo bueno y en lo malo; que para muchas ella era un signo de esperanza y reconocimiento al trabajo de las mujeres; que me encantaba su capacidad para reírse y mirar las cosas con optimismo.
Hoy pensaba en que imagen me queda de ella, en que poder llevar en la mochila para recordarla, para ayudar a consolar… y lo único que pensaba era en llevar gomitas para Gabriel, aún sabiendo que no hay caramelo que pueda consolar su pérdida pero quizás, sólo quizás, le recuerde el cariño cotidiano y la preocupación permanente de su mamá…
Querida Gabriela, un abrazo en tu viaje que supongo miraste a la cara con tu serenidad y confianza de siempre… te quedas en mi corazón por toda la vida compartida
En memoria de Gabriela Gutiérrez…



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